Andrés Avelino Cáceres

Dentro del marco histórico peruano, es muy fácil encontrar figuras heroicas que contribuyeron arduamente con diferentes causas, especialmente en la Guerra. Sin embargo, Andrés Avelino Cáceres es alguien digno de mención debido a los múltiples logros que obtuvo a través de su vida. No solo es un héroe patriótico, sino que también resulta ser uno de los personajes con más importancia de la historia.

Biografía de Andrés Avelino Cáceres

Andrés Avelino Cáceres nació en Ayacucho el 10 de noviembre de 1833, hijo de Domingo Cáceres Oré y Justa Dorregaray Cueva. A edad muy temprana abandonó sus estudios y se incorporó al ejército. Era un alto partidario de Ramón Castilla, apoyándolo incondicionalmente durante todos sus períodos presidenciales, especialmente durante la segunda oportunidad que tuvo en el poder.

De hecho, fue uno de los que lo apoyaban durante la revolución contra el gobierno de Echenique, durante 1854, formando parte así el batallón que se llamó “Ayacucho”, siendo dirigido por el general Fermín del Castillo. Durante todo este proceso participó en la batalla de La Palma y, gracias a esto, pudo obtener el ascenso a subteniente en 1855.

Una vez que se graduó como teniente, defendió los ideales del régimen de Castilla y luchó cuando se manifestó a la revolución de Manual Ignacio de Vivanco. Estuvo en muchos enfrentamientos de la misma índole, como en Yumina durante el año 1857, el asalto a Arequipa en 1858 y Bellavista, a principios del mismo año. Debido a esto fue nuevamente promovido a capitán, premiando así todos sus servicios.

Sin embargo, no fue hasta la campaña contra Ecuador, en el año 1859 que obtuvo graves heridas de guerra. Debido a esto fue enviado a Francia como un adjunto de la delegación peruana, dirigido por Pedro Gálvez Egúsquiza. Esto se realizó con la intención de que recibiera la atención médica necesaria y pudiera volver a estar en la actividad militar nuevamente.

Ascenso de Andrés Avelino Cáceres

Una vez fue ascendido a Sargento Mayor Graduado en Lima durante el año 1963, se colocó en contra del régimen de Juan Antonio Pezet debido a que tenía una actitud muy débil ante la escuadra española. En consecuencia, fue capturado y sentenciado al exilio, desterrándolo hacia Chile. Sin embargo, junto a otros exiliados, pudo escapar a Moliendo y participar en la revolución del coronel Mariano Ignacio Prado, en Arequipa.

Gracias a su noble participación en los eventos, finalmente fue ascendido a Sargento Mayor efectivo y teniente coronel graduado durante el año 1865. Fue partícipe de la victoria de Prado contra el régimen de Pezet ese mismo año y, más tarde, habría sido un punto vital para la derrota final de la Escuadra española en el Callao, en el año 1866. Se retiró del ejército una vez triunfó José Balta, dedicándose al trabajo de agrícola.

No obstante, durante el año 1872, tuvo que volver a ponerse su uniforme debido que los hermanos Gutiérrez habían organizado una revolución, teniendo que enfrentarse a ellos para evitar que el mandato de Manuel Pardo fuera desconocido. Una vez suprimida la revolución y debido a lo vital que resultó su participación fue nombrado como jefe del batallón “Zapata”.

Más tarde, su propio escuadrón organizaría un motín y él sería el responsable de suprimirlo exitosamente, por lo que fue ascendido a coronel efectivo. Siendo jefe del mismo batallón, defendió a capa y espada el régimen de Pardo y participó en la derrota de la revolución organizada por Nicolás Piérola en 1874.

La Guerra con Chile

Durante el año 1875 fue nombrado como prefecto del Cuzco y fue en su mandato que tuvo que enfrentarse a la guerra contra Chile en el año 1879. Fue enviado al batallón de la segunda división al sur del país y participó en múltiples batallas que se desembocaron debido a esta situación. Fue enviado a Vigilar las costas de Tacna e Illo, para luego participar en la batalla del Alto de la Alianza durante el año 1880.

Luego, participó en batallas como la de San Juan y Miradores que significaron derrotas peruanas y posteriormente, la dominación el enemigo. Sin embargo, durante estos enfrentamientos cayó herido y después tuvo que solicitar atención médica en un ambulatorio en el Claustro de San Carlos. Después se refugió en el convento de San Pedro para evadir a los enemigos.

Sin embargo, más tarde sería nombrado como jefe político y militar, dándole la libertad de establecer su cuartel militar en Matucana durante el año 1881. Después, comenzó una campaña de hostigamiento a los chilenos, debido a esto fue considerado como aspirante a presidente, pero declinó y apoyó a Francisco García Calderón como presidente.

No obstante, en donde obtuvo más reconocimiento fue en su campaña de Breña, convirtiéndose en el héroe de la Resistencia y se conoció como el “Brujo de los Andes”. En la batalla de Pucará en 1882, participa en la primera victoria que tienen contra los chilenos, que, a su vez, en venganza, se posicionan en la ciudad de Huancayo. Finalmente, la última gran batalla se ejecuta en Huamachuco en 1883 y la victoria va para los chilenos.

Sin embargo, Cáceres pensaba que se podía vencer y obliga al enemigo a luchar en la cordillera, un lugar poco dominado por el enemigo. Finalmente, tienen su victoria y se le coloca fin a la Guerra del Pacífico.

Fin de la Guerra e inicio de la política de Andrés Avelino Cáceres

Cáceres se declaró públicamente enemigo de Iglesias, oponiéndose a su gobierno. Fue luego de una virulenta Guerra Civil que asume la presidencia de la República y se dispone a reconstruir todo el sistema que había sido destruido durante la guerra. Pudo pagar la deuda que Perú tenía con los ingleses, pese a que el país estaba en bancarrota y todo este proceso le trajo muchas oposiciones debido a todo lo que dio a cambio de saldar la deuda.

Durante su mandato realizó muchos avances y al término, fue nombrado ministro plenipotenciario en Francia e Inglaterra. Después de todo, se casó y tuvo una hija, Zoila Aurora, que fue la responsable de traspasar su largo testimonio de guerra luego de su muerte.

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